Inicio SEXO Y PAREJA Infancia, ¡no es destino!

Infancia, ¡no es destino!

Por Gaby Torres.

Muchos de nosotros tenemos conflictos en el tema pareja. Pero ¿nos hemos percatado de qué poco sabemos sobre el arte de amar? Sobre ¿qué es el amor? ¿cuál es el concepto que tenemos de lo que es el amor? Y aún más, ¿cómo vivimos el ‘amor’ en nuestras relaciones? Y… ¿Qué es amar? ¿Qué significa para ti amar? ¿Realmente sabemos amar?

Todos conocemos a  alguna mujer “abnegada”. Es más, muchos crecimos al lado de una madre, abuela o bisabuela que seguramente fueron abnegadas y sumisas, que lo toleraron todo y a quienes, inconscientemente, no nos atrevemos a “traicionar” siendo diferentes. Entonces empezamos a imitarlas. Afortunadamente, infancia no es destino.

Muchas crecimos con muñecas y pequeñas vajillas de juguete mientras que nuestros hermanos crecían con aviones y autos a escala, aprendiendo desde entonces el rol que debíamos ejercer cuando creciéramos. El ser los proveedores en el caso de los varones y las mejores esposas, las mejores madres, las mejores cocineras… ¿pero las mejores profesionistas? en el caso de las mujeres: muy cuestionable. Eso quizá no.

Pareciera que de manera concisa pero inconsciente, nuestras familias de origen nos educaron para no tener independencia económica, ni emocional. Atributos que resultan indispensables para convertirnos en adultos, Nos educaron sin tener acceso a ellos de modo que dependiéramos no sólo emocional sino también económicamente de alguien más.

Pero no hay de qué preocuparse. Aunque no hayamos crecido educadas para poder asumir el rol de mujeres exitosas, emprendedoras y empresarias, muchas lo somos. Sólo que inconscientemente siempre nos sentimos atribuladas por la consigna heredada y no cumplida: ser las mejores esposas y madres. Las que cocinan y esperan en casa. Romper con los paradigmas generacionales genera mucha culpa.

Recordemos a Richard Bach en su extraordinario libro ‘Juan Salvador Gaviota’ donde nos cuenta la historia de una gaviota que fue criticada por ser diferente y conminada por sus propios padres a ser igual a las gaviotas de la parvada a la que pertenecía. Y a pesar del rechazo y la expulsión, Juan Salvador Gaviota, ELIGIÓ ser diferente y pagó los precios. Lo hizo. Y eso marcó toda la diferencia.

Tenemos que encontrar el camino correcto, lleno de decisiones asertivas y desafíos que nos obliguen a usar estas decisiones. Decisiones que nos convierten en mujeres (y hombres) que NOS AMEMOS demasiado para entonces, y sólo entonces, dar amor auténtico a quienes integren nuestro universo emocional.

Pero el problema es ¿cómo lograr hacer esto? Y la solución está en aprender. Porque aprender es cambiar. Cambiar de respuesta ante el mismo estímulo. El estímulo es el amor. El estímulo es el amar de manera correcta.

Te recomiendo que a partir de ahora, elijas tener cuaderno y pluma para acompañarte. Haz, hasta la última página, de la lectura de este blog una verdadera labor terapéutica y también te recomiendo que descargues las instrucciones para empezar tu DIARIO DE AUTOESTIMA de esta liga: http://www.vivirlibre.org/files/diario.pdf 

Ahora, ¿tienes ya tu cuaderno listo?

Bien. Empieza por poner la fecha y escribir como título:  `Mi mapa actual de mis relaciones de pareja´, añade abajo como subtítulo la siguiente frase: ‘Mi paradigma del amor.’ Ahora, escribe y contesta la siguiente pregunta: “¿Qué es un paradigma?”

Un paradigma es un modelo a seguir. Es un mapa.

¿Para qué sirve un mapa? Para llevarnos a algún lugar definido. De acuerdo a los roles que regularon la conducta de nuestros antecesores, debíamos ser de una manera. Ese era el destino. Pero te pido que busques un destino diferente que deberá tomar un camino distinto para llegar. 

Bueno, el nuevo destino de nuestro mapa es aprender a amarnos para que,  a partir de ahí, amemos a nuestra pareja educadamente, y esperar que él elija hacer lo mismo. ¿No?  Pues con el destino claro ahora sí, podremos decir que el mapa está correcto. Si vas a Nueva York, no te sirve un mapa de Argentina, ¿de acuerdo? Debemos cerciorarnos de tener el mapa correcto. Porque el mapa que nos entregaron nuestros antecesores no lo es del todo.

Escribe en tu cuaderno el título:

“¿Qué es amor? ¿Cuál es el concepto que tengo de lo que es el amor? ¿Cómo vivo el ‘amor’ en mis relaciones?”

Y escribe MÍNIMO UNA PÁGINA con TODO lo que se te ocurra como respuesta a estas interrogantes. TODO.

Cuando termines con eso, ahora en otra página escribe el título: “¿Qué es amar? ¿Qué significa para mí, amar?”  De preferencia escribe otra página completa.  Ahora contesta: “¿Realmente sé amar?”

¿De qué te das cuenta al leer tus respuestas en estas dos hojas?

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