Te contamos qué es el TDHA y cómo detectarlo

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Te contamos qué es el TDHA y cómo detectarlo
Te contamos qué es el TDHA y cómo detectarlo

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica, multifactorial que inicia en la infancia

El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es un trastorno médico en donde la actividad del cerebro y también el desarrollo llegan a presentar algunas diferencias que afectan principalmente la atención, y el autocontrol de la persona, mostrándose olvidadizos, distraídos, inquietos, con dificultad para centrar su atención en ciertos estímulos, con reacciones emocionales muy intensas acordes a la situación y con falta de interés en las actividades o problemas al seguir normas de convivencia.

A la mayoría de los niños en edades escolarizadas les cuesta seguir instrucciones, esperar su turno, escuchar con atención a sus mayores y fijar la atención a actividades que les genere reto.

Asimismo, los niños con TDAH se sienten incapaces de controlar su conducta, su atención y su impulsividad, afectándoles en la escuela, en el hogar y con sus pares, ya que las dificultades son mayores y los conflictos ocurren con mayor frecuencia.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica, multifactorial que inicia en la infancia. Se compone por la dificultad en la atención, hiperactividad e impulsividad.

Se estima que afecta aproximadamente del 8% al 12% de niños y adolescentes (de cada 100 niños, de 3-5 niños lo presentan) y de 1.2% a 7.1% en adultos alrededor del mundo.

Además, esta condición persiste en la vida adulta, aunque algunas veces los síntomas disminuyen con la edad, sobre todo el factor de la hiperactividad volviendo el síntoma casi nulo. Por lo que sería solamente considerado como trastorno por déficit de atención.

Este trastorno afecta más a hombres que a mujeres en una diferencia de 3-5 hombres por cada mujer y prevaleciendo en la mujer la inatención. Otros datos estadísticos, muestran que de la población adulta con TDAH, solamente el 20% tiene un diagnóstico por dicho trastorno y que genéticamente existe una alta probabilidad de que alguno de nuestros hijos o varios herede el trastorno en diferente grado y sintomatología.

Generalmente, el diagnóstico por TDAH en niños, adolescentes y adultos tiene alguna comorbilidad con ansiedad y depresión por la autoestima baja que se presenta al no llevar a cabo las tareas cómo “se deben”, por las continuas llamadas de atención debido al comportamiento impulsivo, por no lograr el éxito académico o laboral, tener relaciones problemáticas con sus pares y jerarquías, y un rendimiento escolar y/o laboral bajo.

A pesar de que existen varios estudios, los científicos no están seguros de las causas del TDAH, la mayoría sugieren que es probablemente una combinación de factores medioambientales y genéticos.

Los estudios respecto a los factores medioambientales nos arrojan que existe una alta relación entre el consumo de drogas, alcohol, tabaco durante el embarazo o exposiciones a altos niveles de plomo en la primera infancia y el TDAH.

Posible forma de detectarlo

En este contexto, los síntomas que se deben tomar en cuenta son: La falta de atención (atención dispersa), la impulsividad (dificultad en control de impulsos) y la hiperactividad (excesivo movimiento) son los síntomas o comportamientos de alerta que al ser observados en un nivel “severo” en una persona sea posible el diagnóstico de TDAH.

Alrededor de los 6 y 7 años, se puede realizar un diagnóstico claro, sin embargo, existen diversos estudios con una alta probabilidad de que antes de esta edad los escolares ya manifiestan conductas típicas del trastorno. 

Por ejemplo, de los 3 a los 6 años de edad pueden mostrar conductas donde los niños no esperan turnos, cambian a menudo juguetes sin tener una secuencia en el juego, conducta negativista desafiante, tienen comportamientos impulsivos o que los ponen en riesgo, problemas en la adaptación social. 

Antes de los 3 años existen manifestaciones clínicas como que sean bebés muy activos, que sea difícil mantenerlos en calma (se aprecian cambios temperamentales), que haya sido un bebé prematuro, que su llanto sea constante (sin tomar en cuenta el llanto por cualquier necesidad fisiológica), que tenga alteraciones en el sueño y la alimentación y que alguno de los padres haya sido diagnosticado o tenga síntomas de TDAH.

También debemos tomar en cuenta que los síntomas se presentan en dos ambientes del menor, por ejemplo, en el hogar y en el colegio, de otra forma podríamos referirnos a que es un problema de adaptación (Vaquerizo Madrid, 2005).

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Según el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), describe 3 subtipos de TDAH según los síntomas presentes:

  • Conducta hiperactiva/impulsiva predominante: generalmente los niños que presentan el subtipo de hiperactividad presentan síntomas como: hablar demasiado, ser inquietos (retorcerse en el asiento o dar golpecitos con manos y pies), muestran dificultad para permanecer sentados. Experimentan de forma kinestésica todos los estímulos de su entorno (tocando o jugando) y dificultad para realizar alguna actividad que tenga que requiera tranquilidad. La impulsividad se observa cuando hacen comentarios inapropiados, muestran sus emociones sin ningún filtro y sin tomar en cuenta sus consecuencias; se perciben en conflicto al esperar su turno, interrumpen conversaciones, juegos o actividades de otras personas.
  • Falta de atención predominantemente: los niños que manifiestan el patrón de falta de atención puede presentar signos como: dificultad para organizar tareas y actividades, distracciones fácilmente y cambian de una a otra actividad, se aburren rápidamente con una tarea después de los primeros minutos, excepto si es una actividad placentera; parecen no escuchar a pesar de que se les hable directamente, muestran dificultad para concentrarse en juegos o tareas y en seguir instrucciones, olvidan algunas actividades diarias, cometen errores por descuidos en las secuencias, deberes o respuestas ya que no son capaces de prestar atención minuciosa a detalles; no logra terminar tareas o trabajos escolares y pierde los elementos necesarios para las mismas. En ocasiones tienen dificultad para trabajar bajo presión y de forma precisa.
  • Combinado: como su nombre lo dice, este subtipo es una mezcla de los síntomas de los subtipos mencionados anteriormente y se tienen que presentar 6 o más síntomas de inatención y de hiperactividad-impulsividad.

En la etapa adulta el trastorno puede mostrarse en que no miden el impacto de sus actos y de sus respuestas, también intervienen en conversaciones y los síntomas generan muchos conflictos de pareja y sociales, postergan las cosas y no priorizan. Tienen alta incidencia en drogas, alcohol, relaciones complicadas, accidentes y problemas con la ley, cambian frecuentemente de trabajo, tienen etapas de ansiedad o de depresión, por no lograr sus metas, falta de motivación y por la baja autoestima que se han construido. Es importante estar atento a los síntomas para poder ayudar a su hijo y tratar el trastorno. A pesar de que la causa exacta no se conoce, algunos factores pueden ser; nacimiento prematuro, familiares consanguíneos, consumo de drogas, alcohol o tabaquismo y exposición a toxinas ambientales como el plomo.

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CAB

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