Por esto y más, amamos los árboles en las ciudades

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Por esto y más, amamos los árboles en las ciudades
Por esto y más, amamos los árboles en las ciudades

Los árboles absorben y bloquean el ruido, de tal forma que también reducen la contaminación acústica

¿Sabías que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y segúne stimaciones de la ONU, para 2030 esta proporción aumentará hasta el 60 por ciento?

Así es, las ciudades cada vez están más pobladas y necesitan de árboles para mejorar el medio ambiente, la economía y la salud de sus habitantes, generando aportaciones muy distintas a las que se registran en las zonas rurales.

Los lugares donde solo hay concreto y asfalto, que no cuentan con áreas verdes, no permiten la correcta circulación del oxígeno que necesitamos los seres vivos. Por eso el aire se siente más pesado en estas áreas.

Por lo que, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, los árboles son una de las mejores estrategias. En la ciudad se les llama árbol urbano y no árbol ornamental o de sombra, porque sus funciones van más mucho allá de un papel meramente estético.

Y es que, a través de sus procesos fisiológicos (fotosíntesis, respiración, transpiración, translocación, absorción, etc.), el árbol contribuye a mejorar la calidad de vida del citadino, atrapando y eliminando todo tipo de partículas nocivas en suspensión.

Además, los árboles absorben y bloquean el ruido, de tal forma que también reducen la contaminación acústica.

Igualmente, diversos estudios demuestran que la proximidad a los árboles pueden reducir los casos de asma infantil y alergias. Y los expertos también recuerdan sus positivos efectos psicológicos, pues el verde del paisaje reduce el estrés al suavizar los grises entornos urbanos y proporcionar un carácter natural más agradable.

Otro de los beneficios de los árboles urbanos es el de crear un fuerte sentido de comunidad.

También proporcionan un ahorro de energía y ante el fenómeno que las ciudades sufren, llamado efecto “isla de calor” en el que aumentan su temperatura varios grados, las zonas arboladas son un contrapeso con las llamadas “islas de frescor”, gracias a la evaporización del agua y la sombra que generan, regulando la temperatura de su entorno.

¡Pero eso no es todo! En invierno también disminuyen el gasto de calefacción ya que, al hacer una cortina rompe vientos, impiden que se genere una sensación térmica de mayor frío y combaten el efecto invernadero en la atmósfera.

¿Todavía no te convences? Entonces debes saber que también pueden revalorizar el valor de tus propiedades, pues una vivienda con árboles cercanos o en su misma área, aumenta hasta en un 20 % su plusvalía.

Por si fuera poco, aumentan la biodiversidad al ofrecer hogar y alimento para numerosas especies animales y vegetales. Así, los beneficios que ofrece son mayores cuantos más árboles, arbustos y parques urbanos y periurbanos posea la ciudad.

Otra de las bondades de los árboles es que conservan la calidad del entorno pues al producir materia orgánica en la superficie del suelo con la caída de sus hojas, y sus raíces, aumentan la permeabilidad del terreno.

Gracias a ellos se reduce la corriente del agua de las tormentas, disminuyen la erosión del suelo y la cantidad de sustancias químicas en los arroyos.

Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos, pues una plantación mal realizada sale peor y más cara a la larga; por lo que la elección de especies debe adecuarse al clima y suelo, así como a las características del viario urbano.

Y es que, hoy en día se plantan árboles en las ciudades sin una correcta planificación: si preparar el suelo, sin una adecuada selección de especies; por ejemplo, una plantación mal realizada puede desencadenar en especies que se vuelven un riesgo al presentar inclinaciones mayores a los 30 grados, o raíces que no les brindan estabilidad.

Pero, además de elegir bien la especie a plantar, es muy importante tomar en cuenta los periodos de sequía de la zona, porque un árbol recién plantado requiere mucha agua. Hasta 70% de los ejemplares de plantaciones masivas mueren por falta de cuidados.

De esta manera, un árbol que ha sobrevivido 25 años puede alcanzar un valor ambiental, económico y de paisaje urbano hasta por 350 mil pesos, considerando que cada ejemplar sano y adulto produce, en promedio 54 litros de oxígeno por día.

Otro de los aspectos a considerar con estos seres vivos es el de la correcta poda, ya que es importante mantener un adecuado nivel de frondosidad en la copa con el fin de sostener estos beneficios pues contrario a lo que la mayoría cree, no se alimentan por las raíces sino por las hojas.

Y emtender que parte de su cuidado es recoger las hojas que suelten, pues estas en abundancia tapan el drenaje.

Salud, estética, recreación, educación y privacidad se consideran los principales beneficios sociales de los árboles urbanos.

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