Microbios del Metro de la CDMX son analizados en NY

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Microbios del Metro de la CDMX serán analizados en NY

El objetivo es la identificación temprana de perturbaciones con potencial de riesgo a la salud de la población y su asociación con factores ambientales externos

Con estudios de ADN, buscan identificar los microbios que hay en el metro de la Ciudad de México (CDMX) y que podrían impactar la salud de los millones de personas que diariamente emplean este medio de trasporte público.

Convocados por el consorcio internacional Metagenómica y Metadiseño de los Metros y los Biomas Urbanos –MetaSUB por sus siglas en inglés–, el 21 de junio pasado investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) tomaron muestras en barandales, taquillas y torniquetes de 100 estaciones del metro para tal fin.

Las 509 muestras colectadas durante el solsticio de verano fueron enviadas a Nueva York para que, tras la extracción del ADN y su posterior secuenciación, sea posible investigar toda la diversidad microbiana que hay en el segundo metro más grande del mundo.

El objetivo de este proyecto “es realizar una caracterización basal y prospectiva del microbioma de la CDMX, que permita la identificación temprana de perturbaciones con potencial de riesgo a la salud de la población y su asociación con factores ambientales externos”, expuso Elizabeth Ernestina Godoy Lozano, del Centro de Investigación Sobre Enfermedades Infecciosas del INSP.

En su artículo ¡Cazadores de microbios en el metro de la CDMX! publicado en la Gaceta INSP, señaló que el alto número de personas que transitan por el metro capitalino, “lo convierte en un potencial sitio de riesgo para adquirir y a su vez contribuir a la diseminación de microorganismos con potencial patógeno”.

La jefa del Departamento de Bioinformática en Enfermedades Infecciosas informó que en 2016 se realizó el primer muestreo piloto de este tipo en cinco estaciones del metro, cuyas evidencias también fueron enviadas a Nueva York para su análisis.

Detalló que el estudio preliminar de dicho muestreo “indica el enriquecimiento de un conjunto de reacciones químicas implicadas en la degradación de compuestos volátiles orgánicos como formaldehído, tolueno, isopreno y monoterpenos, los cuales a su vez son precursores para la formación de ozono, un importante contaminante ambiental en la capital”.

De acuerdo con la especialista, los datos recopilados en el metro de la Ciudad de México en 2016 y 2019 servirán también para identificar y rastrear marcadores de resistencia antimicrobiana en el entorno urbano, identificar nuevos grupos de genes biosintéticos para el descubrimiento de fármacos y crear mapas genéticos geoespaciales metagenómicos y forenses.

La metagenómica es una rama de la genómica que se especializa en el estudio del ADN de una comunidad mixta de microorganismos; ésta permite descubrir la diversidad microbiana de cualquier parte del medio ambiente, explicó.

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