La actividad física puede contrarrestar daños de un sueño deficiente

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La actividad física puede contrarrestar daños de un sueño deficiente
La actividad física puede contrarrestar daños de un sueño deficiente

Las personas que tienen una peor calidad de sueño y que hacían menos ejercicio corrían un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardíaca

Los niveles de actividad física iguales o superiores a las cantidades semanales recomendadas pueden contrarrestar los graves daños para la salud asociados a la mala calidad del sueño, según sugiere un amplio estudio a largo plazo, publicado en línea en la revista ‘British Journal of Sports Medicine’.

Tanto la inactividad física como la falta de sueño se asocian de forma independiente a un mayor riesgo de muerte y/o enfermedad cardiovascular y cáncer. Pero no está claro si pueden ejercer un efecto combinado sobre la salud.

Los participantes en el estudio proporcionaron información sobre sus niveles normales de actividad física semanal, que se midieron en minutos de Equivalente Metabólico de Tarea (MET). Estos equivalen aproximadamente a la cantidad de energía (calorías) gastada por minuto de actividad física.

Por ejemplo, 600 minutos MET a la semana equivalen a 150 minutos de actividad de intensidad moderada, o a más de 75 minutos de actividad física de intensidad vigorosa a la semana.

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Los niveles de actividad física se clasificaron como: alto (1.200 o más minutos MET/semana); medio (de 600 a menos de 1.200); o bajo (de 1 a menos de 600); y sin actividad física de intensidad moderada a vigorosa, según las directrices de la Organización Mundial de la Salud.

La calidad del sueño se clasificó mediante una puntuación de 0 a 5 derivada del cronotipo (preferencia por “búho nocturno” o “alondra matutina”), la duración del sueño, el insomnio, los ronquidos y la somnolencia diurna: saludable (4+); intermedia (2-3); o mala (0-1).

Los más jóvenes, las mujeres, los más delgados, los que tenían una mejor situación económica, los que comían más fruta y verdura, los que pasaban menos tiempo sentados, los que no tenían problemas de salud mental, los que nunca habían fumado, los que no trabajaban por turnos, los que bebían menos alcohol y los que eran más activos físicamente tendían a tener una puntuación de sueño más saludable.

Cuanto más baja era la puntuación de sueño, mayores eran los riesgos de muerte por cualquier causa, por todos los tipos de enfermedades cardiovasculares y por accidente cerebrovascular isquémico.

En comparación con los que tenían una combinación de actividad física elevada y una puntuación de sueño saludable, los que se encontraban en el otro extremo de la escala, con una combinación de actividad física de moderada a vigorosa y un sueño deficiente, tenían los mayores riesgos de muerte por cualquier causa (un 57% más).

También tenían el mayor riesgo de muerte por cualquier tipo de enfermedad cardiovascular (67% más), por cualquier tipo de cáncer (45% más) y por cáncer de pulmón (91% más).

Los niveles más bajos de actividad física amplificaron las asociaciones desfavorables entre la falta de sueño y todos los resultados de salud, con la excepción del accidente cerebrovascular.

Los hallazgos dan peso a los esfuerzos por centrarse tanto en la actividad física como en la calidad del sueño en un intento de mejorar la salud, afirman.

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CAB

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