¿Cómo afrontar el miedo a envejecer?

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¿Cómo afrontar el miedo a envejecer?
¿Cómo afrontar el miedo a envejecer?

A menudo las personas comentan que les gustaría llegar a viejo en “buena forma”, pero, ¿cuánto hacemos para favorecer ese bienestar?

A mediados del siglo pasado comenzó a evidenciarse un fenómeno importante a nivel mundial, el envejecimiento de la población, con un incremento gradual de las personas mayores.

Este fenómeno se debe a dos factores principalmente, por un lado, a la disminución de la mortalidad que ha contribuido al incremento de la esperanza de vida y por otro lado, ha disminuido el número de nacimientos.

Esto, junto con los desarrollos científicos, tecnológicos, educativos y sociales, ha logrado que las personas vivan más años.

Mientras más años sumamos a la vida, los cambios se hacen más evidentes en diversos aspectos, por lo que las necesidades también irán siendo específicas. De la manera en cómo vivamos este proceso, podremos contar con los elementos biopsicosociales necesarios para adaptarnos de una mejor manera a dichos cambios. 

Ante ello la gerontología surge como una aliada, por ser una disciplina que tiene como responsabilidad conocer qué pasa en la vejez y explicar el envejecimiento como un proceso del ciclo de vida, con la finalidad, no sólo de que las personas vivan más, sino mejor.

Desde la gerontología es importante dejar claro que vejez y envejecimiento son conceptos diferentes. Al proceso que inicia desde el nacimiento y termina con la muerte se le conoce como envejecimiento y se encuentra influenciado por aspectos biológicos, psicológicos y sociales.

De esta manera todas las personas, sin importar la edad, estamos en proceso de envejecimiento.

La vejez es una etapa de vida que comienza a los 60 años y es considerada la última etapa de vida y forma parte del envejecimiento. Para quienes trabajamos con y para personas mayores será indispensable que contemos con una idea clara de estos conceptos.

Las actitudes que frecuentemente mostramos a las personas mayores, se encuentran relacionadas con la percepción social que se mantiene de ellas y esta imagen a su vez determina en gran medida, la posición social en la que se encuentran.

Frecuentemente, esta percepción social está determinada por los juicios que hacemos sobre las características de las personas, en este sentido se han mantenido dos ideas ambiguas sobre lo que es la vejez, una asegura que es una etapa de la vida en la que prevalece el beneficio de la experiencia, la otra que se trata de una etapa de pérdidas e incluso considerada como sinónimo de enfermedad.

En este sentido tenemos la responsabilidad de informarnos para tratar de manera digna, integral y sin discriminación a las personas mayores, considerándolas como sujetos socialmente activos, integrantes de la sociedad y portadoras de derechos.

Porque miedo al cambio físico, a tener muchos “achaques” o enfermedades, a quedamse solo y abandonado y a deprimirse por no poder mantener el estándar de vida, son los principales fantasmas que nos rondan después de la sexta década de vida.

Cómo podemos enfrentar esos miedos y envejecer con éxito
El psicogeriatra de la Universidad de Harvard, George Vaillant, recomienda tomar en cuenta tres puntos importantes:


•    Asumir que es necesario cambiar lo que sea posible
•    Mantener la serenidad frente a lo que no se puede modificar
•    Tener la sabiduría para notar la diferencia

No obstante, a veces es difícil seguir esa recomendación, no solo por  los problemas a los que se enfrentan los adultos mayores, sino también por la imagen negativa que tienen algunos de que la sociedad funciona únicamente con los jóvenes

Los psicólogos recomiendan que la actitud adecuada en la enfermedad es tener responsabilidad por la vida, respetar controles médicos y prevenir factores de riesgo de enfermedades crónicas, cuidando que nuestros hábitos sean saludables.  

Así mismo para no sentirse abandonado, se debe cultivar las  buenas relaciones con la familia (hijos, hermanos, nietos, etc.) para que al final vean por ti por afecto y no por obligación. La cualidad esencial es la generosidad y solidaridad, no la crítica o enjuiciamiento.

Además para poder mantener tu estándar de vida, se sugiere no solo guardar con tiempo algunos ahorros, sino también planificar intereses y hábitos, ya sea para entretenimiento o de consumo que no sean tan costosos, y por supuesto buscar las oportunidades de descuentos que te ofrece el pertenecer a  la tercera edad.

Por último,  una de las tareas de la vejez y de madurar como ser humano es trascender al cuerpo físico, trabajar la espiritualidad e ir desapegándose de valores transitorios como la belleza o el estatus socioeconómico.

¡No sufras por tener un cuerpo más envejecido!  Un adulto mayor cuando es jovial y lleno de nuevos intereses,  luce igual de atractivo. 

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