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Alto a la violencia, que no avance el bullying homofóbico

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Alto a la violencia, que no avance el bullying homofóbico
Alto a la violencia, que no avance el bullying homofóbico

La homofobia se caracteriza por el desprecio, rechazo, estigmatización o discriminación ante conductas y actitudes consideradas como homosexuales

México enfrenta una de las etapas más complicadas en términos de violencias; éstas han permeado todos los niveles sociales incluidas sus instituciones primarias formativas: la familia y la escuela.

La escuela por ser uno de los lugares donde más tiempo conviven niñas, niños y adolescentes, un espacio donde se replican con mayor frecuencia dichas violencias hacía quienes se les considera diferentes por orientación sexual, razones ideológicas, culturales, apariencia o género.

Una forma de violencia es la homofobia, que se caracteriza por el  desprecio, rechazo, estigmatización o discriminación ante  conductas  y  actitudes consideradas como homosexuales. Una persona homofóbica siente: enojo, odio, impotencia y/o angustia cuando observa en los hombres comportamientos considerados femeninos o en  las  mujeres, comportamientos masculinos.

Pero, ¿qué pasa cuando uno (a) o varios (as) estudiantes  molestan y agreden de manera constante a otros (as) estudiantes por causa de la homofobia? Es cuando hablamos de “bullying homofóbico”.

  • En México: 61% de las y los estudiantes lesbianas, gay y bisexuales señalan la existencia de bullying homofóbico en sus escuelas.
  • 92% de las y los adolescentes han sido víctimas de insultos debido a su orientación sexual, por su apariencia física, forma de vestimenta y por no ajustarse a estereotipos de género como el típico macho o ser una joven que sale con muchos chicos.

El Bullying homofóbico afecta  el bienestar  y la salud de las y los estudiantes, hace del espacio escolar un entorno inseguro que afecta su desempeño académico e impulsa la deserción escolar ya que se manifiesta a través de conductas violentas de tipo verbal, psicológico o físico.

La escuela debe ser un espacio libre de violencia donde se fomente la convivencia pacífica y la resolución no violenta de conflictos. Para ello, es necesario promover en las familias y en las escuelas, una serie de cambios culturales que favorezcan la integración, el respeto a la  diversidad, la igualdad de oportunidades y la no discriminación de todas las personas sin importar su orientación sexual.

El  respeto  por  las  diferencias  es un factor  esencial  para  la  prevención  de la violencia y un derecho humano que la niñez y adolescencia debe ejercer en plenitud.

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