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El hábito de disfrutar la vida

Por: Nutrióloga Norma Rábago

Con una buena alimentación y ejercicio constante es posible controlar la Diabetes y tener una vida normal.

La diabetes es un tema serio, sin embargo vivir con ella no implica entrar en un constante estado de terror. Al contrario, es una oportunidad para hacer un cambio en nuestras vidas y aprender a darle nuevos cuidados a nuestro cuerpo.

Cuando hablamos de diabetes tipo II debemos tener en cuenta que con una buena alimentación y ejercicio constante es posible controlarla y tener una vida normal.

Muchísimas personas viven con este tipo de diabetes sin que esto represente un obstáculo para trabajar, viajar, divertirse o simplemente disfrutar cada momento….

La clave aquí es: la alimentación.

Acostumbrarnos a tener una dieta balanceada es la herramienta más eficaz no sólo para evitar complicaciones producidas por la diabetes tipo II, sino incluso para acercarnos a la posibilidad de revertirla.

Entendamos primero que la diabetes es una enfermedad metabólica, por la cual la glucosa no es capaz de entrar en las células para ser utilizada como energía y se queda en la sangre. Esto porque no se produce suficiente insulina o porque esta no sea eficiente, o el organismo se haya vuelto resistente ante ella. Una glucemia elevada, mantenida en el tiempo produce muchos problemas de salud.

La diabetes tipo 2 se conocía hasta hace poco como la diabetes de adulto, pues era más frecuente en personas entre 40 y 60 años. Hoy en día, sin embargo, existen miles de casos en adolescentes o jóvenes adultos.

Síntomas

En su fase inicial la diabetes tipo II no produce síntomas y muchas veces se diagnostica casualmente en una análisis de rutina en la que se observa una glucemia elevada. Pero posteriormente puede aparecer:

Fatiga.

Problemas de visión.

Sed constante.

Hambre a horas inusuales

Aumento de las micciones.

Procesos infecciosos de repetición.

Heridas que curan con lentitud.

Cómo prevenir la diabetes tipo 2

Evita el sedentarismo. El mejor ejercicio es el cardiovascular, en el que incrementas el gasto energético, porque aceleras la respiración y el pulso y mueves todo el cuerpo, pero cualquier deporte o disciplina es válido. Lo que es importante es que dure al menos 30 minutos, y que lo hagas de forma regular. 3 o 4 veces por semana.

Mantén un peso correcto. Que tu índice de masa corporal no supere los 24 puntos. Una alimentación equilibrada y el ejercicio te ayudarán a lograrlo.

Bebe suficientes líquidos, unos 8 vasos de agua al día. Evita las bebidas azucaradas y el alcohol y no te excedas con las bebidas estimulantes que aumentan la presión arterial.

Deja de fumar. Estudios recientes sobre el tabaquismo confirman que el tabaco aumenta el riesgo de sufrir diabetes, hasta en un 61% en fumadores de más de un paquete diario.

Duerme lo suficiente. El descanso ayuda a mantener el metabolismo activo y controlar la glucemia.

Aumenta la ingesta de fibra, que favorece el tránsito intestinal. Los alimentos integrales como arroz, trigo, quinoa, avena…etc, evitan los picos de glucosa y ayudan a mantener la glucemia más estable.

Come más veces al día. Seis o siete. Así comerás menos cantidad y no se producirán subidas bruscas del azúcar.

Incrementa la ingesta de proteínas vegetales: legumbres, cereales integrales, frutos secos (nueces, almendras, avellanas…), algas, semillas…

Reduce el consumo de carnes rojas y aumenta el consumo de aves y pescado.

Cocina siempre con aceite de oliva.

Controla el exceso de sal y aumenta las especias para dar sabor. Muchas especias tienen efectos metabólicos que pueden ayudar en el control del azúcar en sangre (orégano, canela, jengibre, ajo…).

Apuesta por los lácteos desnatados.

Mantén a raya el consumo de alimentos azucarados.

No olvides hacerte todos los chequeos periódicos necesarios y pregunta siempre a tú médico si tienes alguna duda.

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